{"id":115,"date":"2026-02-03T01:19:54","date_gmt":"2026-02-03T01:19:54","guid":{"rendered":"http:\/\/spanoer.ca\/?page_id=115"},"modified":"2026-02-03T06:38:59","modified_gmt":"2026-02-03T06:38:59","slug":"tarantula","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/spanoer.ca\/en\/tarantula\/","title":{"rendered":"Tar\u00e1ntula"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"http:\/\/spanoer.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ChatGPT-Image-Feb-2-2026-06_06_03-PM-683x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-106\" style=\"width:400px\" srcset=\"http:\/\/spanoer.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ChatGPT-Image-Feb-2-2026-06_06_03-PM-683x1024.png 683w, http:\/\/spanoer.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ChatGPT-Image-Feb-2-2026-06_06_03-PM-200x300.png 200w, http:\/\/spanoer.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ChatGPT-Image-Feb-2-2026-06_06_03-PM-768x1152.png 768w, http:\/\/spanoer.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ChatGPT-Image-Feb-2-2026-06_06_03-PM-8x12.png 8w, http:\/\/spanoer.ca\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/ChatGPT-Image-Feb-2-2026-06_06_03-PM.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\">Tar\u00e1ntula<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Michael T. Dabrowski, 2026 CC BY-SA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que en el llano no hay nada, pero eso lo dicen los que no han caminado de noche entre las piedras calientes, cuando el viento se queda quieto y uno escucha hasta el propio pensamiento crujir, como si fuera rama seca.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed todo vive escondido.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta la desgracia.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo la vi primero en el patio, junto al c\u00e1ntaro rajado donde mi madre guardaba el agua. Era grande, negra, con las patas abiertas como si estuviera rezando sobre la tierra. No se mov\u00eda. Nom\u00e1s estaba ah\u00ed, esperando.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dije a mi madre.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Una tar\u00e1ntula.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi madre no volte\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014D\u00e9jala. Tambi\u00e9n tiene su hambre. En este pueblo todos tienen hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>La tar\u00e1ntula se qued\u00f3 varios d\u00edas. Desaparec\u00eda y luego volv\u00eda a salir, como si supiera que aqu\u00ed nadie se va del todo, que hasta los animales regresan porque no hay otro sitio donde ir.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hermano menor, Esteban, la miraba con esos ojos de ni\u00f1o que todav\u00eda creen que las cosas pueden cambiar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY si la mato?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No \u2014le dije\u2014. No se mata lo que ya trae la muerte encima.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 por qu\u00e9 le dije eso. Tal vez porque aqu\u00ed uno aprende pronto que la muerte no llega de golpe. Se va metiendo despacito, como polvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre estaba enfermo desde hac\u00eda meses. No se levantaba. Nom\u00e1s respiraba como si le costara trabajo acordarse de seguir vivo. Dec\u00eda que le dol\u00eda el pecho, pero yo creo que le dol\u00eda la vida entera.<\/p>\n\n\n\n<p>El cura vino una vez, mir\u00f3 alrededor, dijo lo suyo, y se fue.<\/p>\n\n\n\n<p>Una tarde Esteban sali\u00f3 descalzo. Mi madre grit\u00f3 que se pusiera huaraches, pero \u00e9l no hizo caso. En el llano los ni\u00f1os crecen sin miedo, porque todav\u00eda no saben lo que es perder.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo estaba sentado en la sombra, oyendo el zumbido del calor. Entonces lo escuch\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Un grito corto.<\/p>\n\n\n\n<p>Como si alguien se hubiera tragado el aire.<\/p>\n\n\n\n<p>Corr\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Esteban estaba tirado junto al c\u00e1ntaro. Ten\u00eda la mano apretada contra el tobillo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me pic\u00f3 \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y yo vi la tar\u00e1ntula alej\u00e1ndose despacio, sin prisa, como si el mundo fuera suyo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi madre lleg\u00f3 despu\u00e9s. Se arrodill\u00f3 en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ay, Virgen Sant\u00edsima\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Pero aqu\u00ed la Virgen tambi\u00e9n est\u00e1 lejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Le amarramos la pierna con un trapo, como hacen los pobres cuando no tienen nada m\u00e1s que fe y desesperaci\u00f3n. Mi madre dijo que hab\u00eda que llevarlo al doctor del pueblo grande, pero el pueblo grande quedaba a dos horas en burro y nosotros no ten\u00edamos burro. No ten\u00edamos nada. S\u00f3lo el llano. Nom\u00e1s la tar\u00e1ntula.<\/p>\n\n\n\n<p>Esteban empez\u00f3 a temblar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Tengo fr\u00edo \u2014dec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el sol estaba encima, quem\u00e1ndolo todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre, desde dentro de la casa, pregunt\u00f3 con voz rota:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa?<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie le contest\u00f3. Porque a veces las palabras no sirven para nada.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche cay\u00f3 r\u00e1pido, como cae siempre aqu\u00ed, sin aviso. Esteban respiraba raro, como si el aire no quisiera entrarle. Mi madre lo abrazaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014No te me vayas, hijo\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los hijos se van, aunque una los amarre con el alma. Yo me qued\u00e9 mirando el patio. Y ah\u00ed estaba la tar\u00e1ntula otra vez, junto a la puerta, quieta, como si estuviera escuchando. No s\u00e9 qu\u00e9 entienden los animales. Pero esa tar\u00e1ntula parec\u00eda saber m\u00e1s que nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes del amanecer, Esteban se qued\u00f3 callado. No fue un silencio grande. Fue un silencio sencillo, como cuando se apaga una vela. Mi madre no grit\u00f3. Nom\u00e1s se qued\u00f3 con los ojos abiertos, mirando el cuerpo como si no pudiera creer que algo tan peque\u00f1o, una picadura, pudiera llevarse lo \u00fanico que todav\u00eda era joven en esta casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre muri\u00f3 tres d\u00edas despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que de pena. Yo creo que muri\u00f3 porque aqu\u00ed todo muere tarde o temprano, aunque uno no quiera.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s enterramos a Esteban detr\u00e1s de la capilla, donde ya no cab\u00edan m\u00e1s cruces. El cura volvi\u00f3 a decir palabras que se las llevaba el viento.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi madre dej\u00f3 de hablar desde entonces. Se sentaba en el patio, junto al c\u00e1ntaro vac\u00edo. Y algunas noches yo la ve\u00eda mirando la tierra, como si esperara que Esteban saliera de ah\u00ed, sacudi\u00e9ndose el polvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero nadie sale. Aqu\u00ed el llano se traga todo. Y la tar\u00e1ntula sigui\u00f3 viviendo. A veces la veo todav\u00eda, caminando entre las piedras. Negra. Paciente. Como si fuera el \u00fanico animal que de verdad pertenece a este lugar. Como si fuera la desolaci\u00f3n misma, con ocho patas.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-right is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-765c4724 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button is-style-outline is-style-outline--1\"><a class=\"wp-block-button__link has-small-font-size has-custom-font-size wp-element-button\" href=\"http:\/\/spanoer.ca\/indice-de-textos\/\" style=\"border-top-left-radius:48px;border-top-right-radius:48px;border-bottom-left-radius:48px;border-bottom-right-radius:48px;font-style:normal;font-weight:700;text-transform:uppercase\"><strong><em>Al \u00edndice<\/em><\/strong><\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una nota para los lectores<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Estos relatos fueron creados con el apoyo de inteligencia artificial generativa, que utilizo como asistente creativo, del mismo modo que un escritor contempor\u00e1neo emplea herramientas digitales para redactar y revisar. Creo que la tecnolog\u00eda, cuando se usa de manera reflexiva, puede ayudarnos a escribir con mayor libertad, explorar ideas con m\u00e1s rapidez y dedicar m\u00e1s tiempo a dar forma a lo que realmente importa: la historia misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo el contenido final y la responsabilidad del texto permanecen en mis manos, y espero que disfruten la obra por lo que es.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tar\u00e1ntula Michael T. Dabrowski, 2026 CC BY-SA Dicen que en el llano no hay nada, pero eso lo dicen los que no han caminado de noche entre las piedras calientes, cuando el viento se queda quieto y uno escucha hasta el propio pensamiento crujir, como si fuera rama seca. Aqu\u00ed todo vive escondido. 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