Preámbulo sobre la coescritura con IA

La mayoría de estos textos fue escrita con la asistencia de inteligencia artificial generativa. Elegí trabajar de este modo por la misma razón por la que los escritores siempre han adoptado nuevas herramientas: porque las herramientas amplían lo que somos capaces de hacer.

Una retroexcavadora mueve más tierra que una pala. Un avión recorre distancias que nadie exigiría atravesar a pie. Los procesadores de texto reemplazaron a las máquinas de escribir, y la corrección automática sustituyó horas de revisión manual. Ninguna de estas innovaciones disminuyó el valor del trabajo; simplemente transformaron el medio por el cual se realiza. La inteligencia artificial no es diferente. Es un instrumento de borrador y edición, un apoyo para la productividad, no un sustituto de la imaginación, el criterio o la responsabilidad. Los relatos siguen siendo míos: moldeados por mis decisiones, revisados por mi mano y sostenidos por mi voz.

Algunos consideran las nuevas herramientas como una impureza, como si el esfuerzo por sí solo fuera la medida de la autenticidad. Pero la dificultad no garantiza la calidad, y el trabajo arduo, por sí mismo, no convierte una obra en algo significativo. Lo que importa es el resultado: si una historia conmueve, provoca o permanece. Al final, ustedes, los lectores son libres de disfrutar estos relatos o no. Pero la manera en que fueron escritos debería importar menos que lo que logran transmitir.